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domingo, 4 de marzo de 2012

POSTALES VICTORIA -TOMO 4 -LAS BELLEZAS DE LA ZONA QUIPUA

En la zona donde proximamente se estara construyendo la represa Santa Maria de Quipua existen innumerables formas de pasar un buen fin de semana  de echo puede practicar algun tipo de deporte para divertirse ya que existen unas corrientes (rapidos )  en donde usted puede mostrar sus habilidades de nadador.Tambien puede acampar en la zona ya que  la playa en epoca de verano es extenza  a lo que tambien puede practicar la pesca y de esa forma se llevara gratos recuerdos de tan hermoso lugar.


Para la mayoria de los pobladores del casco urbano estos son parajes desconocidos quizas por no querer aventurarse un poquito mas y adentrarse rio arriba  a pasar un agradable momento junto a sus amigos o en compania de su familia.

Visite este lugar ya que proximamente no podra hacerlo por las restricciones debido a los trabajos de construccion  en la zona .

"VICTORIA ES TIERRA NUESTRA"    Disfruta de su bellezas.








POSTALES VICTORIA -TOMO 3







POSTALES VICTORIA -TOMO 2













POSTALES VICTORIA -TOMO 1






jueves, 1 de marzo de 2012

LEYENDAS RURALES: LA SUCIA 2

La Sucia

La gente abrió las puertas y José pasó como alma que lleva el diablo hasta perderse en la oscuridad. Lo encontraron con la mirada perdida...

San Pedro Sula, Honduras 01.01.2010 
Jorge Montenegro

LA Ciguanaba es una mujer que sale casi desvestida a la orilla del río. También se le conoce con el nombre de la Sucia en todo el país. Esta mujer ha enloquecido durante muchos años a miles de hombres y especialmente a los enamorados. Hay quien afirma que la Sucia le salió columpiándose en unos bejucos en lo más espeso de la montaña o que la vieron corriendo en medio de una milpa. No toda la gente la conoce como Ciguanaba o la Sucia. También la llaman la Cegua en algunos pueblos del norte del país, como Trujillo, La Ceiba, Puerto Lempira y Omoa. 

La gente que vive a la orilla del mar asegura que la Cegua se pasea por las playas en las noches de luna en busca de algún enamorado. La Cegua, decía el Negro Güity, es una mujer de cuerpo bellísimo, caderas cimbreantes como palo de coco. Su pelo negro, liso y largo brilla mucho... La vi una vez, señor Montenegro. Ahí por donde ve esas champas pasó la Cegua. Me entró un miedo que hasta me oriné en los pantalones. Viera qué jodida me llevé. Por suerte no le vi la cara porque ahí nomás me cago.
 

Las ánimas es un pueblo pintoresco en la jurisdicción de Danlí, departamento de El Paraíso.
Por el sitio donde está, da la impresión de que quien le puso ese nombre sabía lo que estaba diciendo. Hace muchos años, la carretera era angosta y peligrosa, a tal grado que quienes viajaban por la zona decían que les parecía estar bajando al mismísimo infierno. José García, vecino de Tegucigalpa, se dedicaba a la venta de pañuelos, perfumes, ganchos, prendedores, toallas, cobijas y otros artículos. Recorría todos los pueblos del país para ganarse la vida de esa forma.
 

Le informaron que en Las ánimas había mucha gente que podía comprar sus productos y, sin pensarlo dos veces, se subió en una baronesa, el único medio de transporte en aquellos tiempos, con la esperanza de hacer buenos negocios en aquel lugar. A la mitad del camino se había arrepentido de hacer el viaje. Llevaba el estómago revuelto por los grandes saltos de la baronesa. Con tanto polvo que cubría su cuerpo, parecía ratón de panadería.
 

Al fin llegaron a Las ánimas. La gente corrió a encontrar a los pasajeros reclamando los encargos y José comprendió que no había por qué arrepentirse de haber viajado a Las ánimas.
Consiguió alojamiento con facilidad y al llegar la tarde anduvo vendiendo de casa en casa. Estaba a punto de terminar la mercadería cuando se le ocurrió tocar la puerta de una casa.
Salió a abrirle una muchacha de 18 años que le causó una tremenda impresión: inolvidable, jamás en su vida había visto a una mujer tan bella. La joven lo hizo pasar adelante sin dejar de regalarle su bella sonrisa. José se puso tartamudo cuando comenzó a mostrarle parte de la mercadería que le había quedado.
 

Disculpe mi to… tor… peza… este… digo… yo… pues… ¿cómo se llama usted? La bella joven, sin perder su agradable sonrisa, contestó: Me llamo Amparo, y usted ¿cómo se llama? José le dio su nombre y después de aquella presentación quedó perdidamente enamorado de Amparo. Le regaló un perfume, una toalla y unos aretes, se despidió nerviosamente y le prometió que regresaría la siguiente semana con mejores artículos.
 

Al despedirse, ella le apretó coquetonamente la mano diciéndole adiós. Inmediatamente, el vendedor pensó: “Si no me la consigo es que soy papo”. Llegó la noche y José se dedicó a recorrer las calles amplias de aquel pueblo llamado Las ánimas. En una esquina entabló conversación con unos jóvenes que hablaban de mujeres.
 

José les contó algunas de sus experiencias amorosas, dejando con la boca abierta a sus interlocutores. “Usted sí es un hombre de mundo por lo que nos cuenta. Díganos, ¿cuesta mucho conseguir a una mujer en la ciudad?. José, como un experimentado galán, respondió: A veces. Lo esencial es tener verbo, saber hablar. Ya me ven aquí medio feo, pero les aseguro que he conseguido más mujeres que los hombres guapos.
 

Pero ustedes son dejados porque hoy conocí a una muchacha que se llama Amparo, que vive allá, en aquella casa. Mmm... qué mujer más linda y nadie se la tira.
 

Los muchachos se rieron. Es que es una creída. No tarda en salir a dar una vuelta sólo para picarnos. Es pícara, coqueta, pero como nadie se atreve a hablarle. Con aquellas palabras, José pensó que si ella salía tendría la oportunidad de decirle lo que ya sentía su corazón.
 

Se despidió del grupo y cautelosamente buscó las sombras. Se paró en una esquina esperando que Amparo saliera. No tuvo que esperar mucho. En ese momento la joven pasó cerca de él con su hermoso pelo extendido. José no se pudo contener y al caminar detrás de ella le gritó: ¡Amparo, Amparito! No camine tan rápido. Sshhhh. Espéreme. Salieron del pueblo y José no se dio cuenta. Le interesaba más que la mujer lo esperara que averiguar si estaban o no en las últimas casas. Ella se desvió a la derecha, seguida por su enamorado. José corrió hasta darle alcance y agarrándola del pelo exclamó: “¡Es mucha papada la suya, Amparito, con los hombres no se juega!
 

Al hacer que ella se diera la vuelta, casi se desmaya del susto. No era Amparito, como él creía. Era una mujer horrible con el pecho descubierto. El espanto lanzó una terrible carcajada que resonó en las montañas, haciendo huir a los animales nocturnos “¿Quieres una mujer? Aquí estoy, desgraciado, toma tu teta… toma tu teta que soy tu nana, ja, ja, ja, ja, ja. José, al verse perseguido por la monstruosa mujer, lanzó un grito aterrador que fue escuchado por todos los habitantes de Las ánimas.
 

La gente abrió las puertas y José pasó como alma que lleva el diablo hasta perderse en la oscuridad. Lo encontraron con la mirada perdida. Un doctor en Danlí lo asistió. No cabe la menor duda de que le salió la Sucia, como ha sucedido con otros enamorados.
 


LEYENDAS RURALES : MINAS DE ORO

El testigo de Minas de Oro

No pudieron contener la risa y en ese momento tembló la tierra y aquel cofre se hundió hasta que el hoyo quedó cubierto de tierra

San Pedro Sula, Honduras 05.03.2010 
Jorge Montenegro

Minas de Oro es una de las comunidades más bellas del departamento de Comayagua por sus colinas, el agua que por ahí pasa y la amabilidad que caracteriza a las personas que ahí viven. Lucinda era el foco de atención de los muchachos, siempre bella con sus verdes ojos y sus cabellos castaños que llegaban hasta sus hombros con un deje de coquetería. Acostumbraba a salir de paseo en un hermoso caballo que don Pedro, su padre, le había regalado en sus cumpleaños; era una verdadera amazona para montar a pelo. A pesar de su belleza, don Pedro le había heredado un carácter fuerte que la hacía más atractiva para sus admiradores. 

Cuando Lucinda cabalgaba luciendo más bella que nunca, se alejó del pueblo sin darse cuenta, una bandada de codornices que estaba en medio del camino salió volando colocándose en las ramas secas de un árbol. Al pasar ella, les dijo: “No teman, no les haré daño”.
 

De pronto se dio cuenta de que estaba lejos de las Minas de Oro por el camino que conduce a Esquías; la tarde se asomaba tímidamente detrás de las montañas, como dándole tiempo a la hermosa joven de llegar a su casa. Salió en veloz carrera como solamente ella podía hacerlo, las codornices volaron asustadas y se perdieron entre los árboles cercanos, buscando un sitio donde dormir.
 

Un kilómetro antes de llegar al pueblo aminoró la velocidad de su corcel al ver que se acercaba en dirección contraria un hombre que cargaba un baúl. Detuvo el noble animal y le dijo:
 

-¿Necesita ayuda, señor?
El hombre levantó el ala de su sombrero y le dijo:
 

-No señorita, muchas gracias. Soy un viejo trabajador de la mina que se cerró hace muchos años, voy para esa casita del cerro y llevo un gran tesoro que dejaré escondido.
 

La muchacha pensó que era un loco del que había oído hablar, decía la gente que por los caminos lo encontraban con el baúl en el lomo hablando del tesoro.
 

-Tome -le dijo el hombre- en ese papel están las instrucciones para encontrar el tesoro. Es mi ultima voluntad, pienso que sólo usted podrá encontrarlo. Ahhh, y váyase, ya que está oscureciendo.
Lucinda llegó a su casa y le contó a sus papás y a sus hermanos del encuentro con aquel hombre.
 

-Ya sé quién es -dijo el papá-. Muchos vecinos lo han encontrado, dicen que quedó loco en un derrumbe que hubo en la vieja mina. Pobrecito, vive en una casita que ya está cayendo, nunca viene al pueblo, anda por las orillas. -Había escuchado de él -dijo Lucinda-, pero hasta hoy lo veo. Me dio este papel y me dijo que era su última voluntad que yo encontrara el tesoro, además, aquí dice que no hay que hacer ningún ruido porque el tesoro desaparecerá.
 

-¿Te das cuenta cómo está de loco, Lucy? -dijo la mamá-. Quién sabe cuántos papeles de esos ha repartido a todo el que encuentre en el camino. Todos se rieron y Lucy comentó finalmente:
-¿Y si es cierto lo del tesoro?
 

Todos callaron y la quedaron viendo. Se aproximaban las fiestas patrias cuando se produjo la noticia. Encontraron muerto al viejo minero que cargaba un baúl vacío, personas piadosas le hicieron un improvisado ataúd de pino y lo llevaron al cementerio junto a su viejo baúl.
 

Lucy y sus hermanos asistieron al sepelio y depositaron flores frescas sobre la tumba. Seis meses más tarde Lucy estaba revisando sus cosas cuando encontró el arrugado papel del tesoro. Lo estudió detenidamente y pensó: “¿Y si el tesoro existe? Voy a plantearle a mis hermanos el asunto a lo mejor encuentran algo”.
 

Reunió a sus hermanos y acordaron ir en busca del tesoro a la pequeña casa de la montaña donde habitaba aquel desventurado minero, le comunicaron a sus padres la idea y la doña se rió.
 

-¡Qué ideas más descabelladas la de ustedes! Ese era un pobre loquito, pero allá ustedes, no los vamos a detener. ¿Y tú Lucy los vas a acompañar?
 

La muchacha manifestó:
-No mamá, ellos van a ir, yo voy a esperar a que me den mi parte. Todos se rieron, pero nadie los hizo cambiar de opinión, todos irían en busca del famoso tesoro.
 

Al siguiente día los cinco hermanos varones de Lucy llegaron a la casa del minero y comenzaron a buscar por todas partes. Uno de ellos dio el aviso:
 

-Aquí hay algo, suena hueco.
Quitaron una tapa de madera y con la luz del sol que se filtraba por el techo vieron un cofre y sobre el cofre, unos viejos calcetines.
-Miren, un par de calcetines jucos, ja, ja ja, ja, ja, ja.
 

No pudieron contener la risa y en ese momento tembló la tierra y aquel cofre se hundió hasta que el hoyo quedó cubierto de tierra. Se había cumplido la advertencia de no hacer ruido, el tesoro desapareció, los hermanos se culparon unos con otros y llegaron contando lo sucedido.
 

-Nos dio un ataque de risa a todos y nos quedamos sin nada.
Hasta ese momento los papás de Lucy se dieron cuenta de que el minero no mentía.
 

Todo estaba tranquilo en Minas de Oro, nadie vio pasar por el pueblo a la linda Lucy que montada en su caballo se fue por la carretera a Esquías. Llegó a la casita del minero y alumbrando con un foco de mano buscó en el sitio indicado por sus hermanos y sacó el tesoro. El dinero y el oro los echó en unos costales que con mucha dificultad logró abrir en su caballo y emprendió el camino de regreso. La luz de la luna iluminaba el camino, el caballo se detuvo, en dirección contraria venía el muerto:
 

-Gracias por escuchar mi voz en sus sueños, niña, sólo un alma limpia y pura podría sacarme de penas en la hora de mi muerte.
Acto seguido, el fantasma se esfumó. Lucy compartió el tesoro con su familia y mandaron a oficiar misas por el alma del minero.

martes, 17 de enero de 2012

"ACCION JUVENIL" UN GRUPO DE APOYO CON VISION FUTURISTA




"Accion Juvenil" -como su nombre lo indica,  es  un grupo de jovenes  que  trabaja en pro- del bienestar  del municipio y que de manera  casi anonima  han echo muchas  obras en el casco urbano y rural .


Este  grupo esta  lidereado por  el sr. alcalde municipal y conformado   por  profesionales, maestros de obras , amas de casa  que  han dejado de hacer en gran parte  sus  labores cotidianas para colaborar en obras de construcion de gran envergadura como lo es :  construccion de puentes , enchapados de calles, pavimentacion de calles, encunetados , construccion de cajas  puentes  ,  asi como tambien el apoyo a los  diferentes eventos que desarrolla  la alcaldia municipal.

Pero  como  nadie es profeta en su tierra "accion Juvenil " tambien es criticado por  grupos radicales que debido a su enfermedad  politica-mental  critican de manera  negativa todo aquello  que a su punto de vista  no les conviene que se de.

Accion juvenil   tambien a  colaborado en dar  una  ayuda  a los discapacitados  que  por  la  pobreza que  abate  a  la  mayoria de la  poblacion no pueden conseguir  conque  comprar un par de muletas o quizas una  silla de ruedas.

Adelante  " ACCION jUVENIL"  y  ojala  se den mas  grupos de estos  y no importando el color  politico ayuden a desarrollar este  municipio  y nuestra nacion.